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viernes, 28 de diciembre de 2012

El libertinaje de expresión



El libertinaje de expresión

28 de Septiembre de 2012
Néstor Martínez Indamislam Press

Sorprende que el gobierno de Francia y el de los Estados Unidos, echen mano de la famosa “libertad de expresión” para justificar los insultos al Islam y evitar la censura o castigo de quienes transgreden los mínimos principios morales humanos, esto significa o que la moral occidental llegó a su punto decadente o que se practica el libertinaje de expresión.

Dice el diccionario que la tolerancia es el signo del hombre civilizado, y si es así, no deja de pensarse que en el mal llamado primer mundo, que se supone con altos niveles de educación sus ciudadanos, en especial los comunicadores tendrán tolerancia hacia manifestaciones religiosas y culturales ajenas a su mundo occidental, pero en la realidad no es así.
La moral occidental por la vía de la religión, en especial la que pregonan esas auto-proclamadas “iglesias” dirigidas por los también auto-proclamados “pastores”, es sinónimo de una guerra ideológica disfrazada de religión. Estos pseudoreligiosos pregonan todo lo contrario a lo que dice Jesús en la Biblia, promueven que Israel es el “pueblo elegido”, atacan al pueblo palestino, al Islam y a todo aquello que consideran en contra de los “valores cristianos occidentales”, incluso a las culturas de los pueblos en que se incrustan. Y no se ocultan para ello.
A lo largo y ancho de Latinoamérica abundan estos sujetos e “iglesias”, y no es un secreto que son promovidos como penetración ideológica por los Estados Unidos e Israel, por cierto algunas ponen como lema de orgullo “amigos de Israel”.
Esa forma decadente de la religión es muy similar a la práctica religiosa de la Edad Media, época en que se impuso la intolerancia contra los que se opusieron a la fastuosidad del Vaticano, época en que la llamada “santa” inquisición elimina a millones de seres humanos, y lo más destacado, época en que la Biblia era considerada la madre de las ciencias y hay de aquel que pregonara lo contrario: fueron censurados y asesinados varios científicos.
Sin embargo, caminando por una plaza céntrica de San Salvador, a capital de El Salvador, veo a un tipo que agita la Biblia cual espada de conquistador y proclama que “¡aquí está la verdadera ciencia y conocimiento!”.
Lastimosamente estos señores, pregoneros del atraso, tienen eco en mucha gente, a la que convierten en un verdadero lastre para las aspiraciones de superación de un pueblo, que queda sumergido en una decadente moral religiosa occidental.
Queda claro que ninguna religión predica el odio, este es predicado por los falsos predicadores.
En la otra cara de la moneda tenemos al libertinaje de expresión, es decir, vivimos en sociedades que abusan de las libertades que gozan y despotrican a su gusto y sabor contra todo dejando de lado los valores humanos, como la tolerancia, el respeto al derecho ajeno a los derechos humanos y otros valores fundamentales en toda civilización para vivir en paz; dejando de lado las prédicas religiosas sobre el amor y el “amaos los unos a los otros”.
Podría pensarse que el hecho de ser periodista o llegar a un nivel de educación o posición social tiene que ver con la alta educación, que se será comedido y responsable en lo que se dice o hace, pero, tal como lo vemos a diario en los medios de comunicación, la intolerancia llegó a todos lados, esta está acompañada de la ignorancia, de la falta de estudio de las culturas y las religiones.
Así, el libertinaje de expresión lo reflejan los medios de comunicación tergiversando, ocultando, mintiendo, deformando, parcializando, exaltando, alabando, apoyando causas de muerte, negando el derecho de respuesta, y ¿acaso no es esto lo que nos recetan los medios a diario? Este es un verdadero asalto a la conciencia ciudadana que es atacada sin piedad, sin la mínima oportunidad de defenderse, tal como lo hacen esos religiosos extremistas.
Si esas prácticas, el libertinaje religioso y el libertinaje de expresión, son lo común en el mundo occidental, entonces es válido pensar que ese mundo ya está viviendo en plena decadencia y quiere arrastrar en esa caída a la humanidad.



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